La ONU considera que Siria vive en guerra civil
Naciones Unidas tiene constancia del uso de informes confirmados
no sólo del uso de tanques y artillería, sino de la utilización de
helicópteros de combate.
Nueva York (Redacción/Agencias).- El jefe de las operaciones de mantenimiento de paz de las Naciones Unidas, Herve Ladsous, ha admitido que el conflicto en Siria ha alcanzado el nivel de guerra civil, una posibilidad de la que ya habían advertido altos funcionarios de la ONU, aunque es la primera vez que la ONU reconoce que el conflicto es ya una guerra civil.
Al ser consultado en la sede de la ONU en Nueva York sobre si creía
que el conflicto había escalado tanto como para considerarlo una guerra civil, Ladsous respondió: "Si, creo que podría decirse eso".
"Creo que hay un gran aumento del nivel de violencia", añadió. "Tan
grande incluso que, de alguna forma, implica algún cambio en la
naturaleza (de la guerra). Lo que está ocurriendo es que el gobierno de
Siria perdió grandes extensiones de territorio y algunas ciudades ante
la oposición y quiere retomar el control de estas áreas", manifestó.
"Ahora tenemos informes confirmados no sólo del uso de tanques y
artillería, sino de (la utilización) de helicópteros de combate, y esto
realmente se está convirtiendo (en algo) a gran escala", indicó.
Los enfrentamientos entre las fuerzas gubernamentales y las
opositoras han añadido otras 36 personas a la lista de fallecidos en
Siria, donde el régimen de Damasco intensificó su ofensiva contra la
provincia de Homs (centro) y Deir al Zur (este).
Deiz mineros detenidos en otro día de caos
Trabajadores y Guardia Civil protagonizan duros enfrentamientos en Grado y Campomanes
Batalla campal en varios frentes, diez mineros detenidos y dos agentes
de la Guardia Civil heridos. La huelga de la minería subió ayer de tono y
en su decimosexta jornada aumentó en varios grados el nivel de
crispación con enfrentamientos directos y acciones de violencia en
varias zonas, especialmente en la autopista A-66, en Campomanes, y en la
A-63, en Vega de Anzo, cerca de Grado. En este último punto hubo nueve
mineros detenidos después de que las refriegas se trasladaran a las
laderas de la montaña. Líderes sindicales y políticos advirtieron sobre
el peligro del recrudecimiento de la violencia.
Varsovia, un campo de batalla
La marcha convocada por los hinchas rusos
hacia el estadio se salda con graves incidentes y más de 80 detenidos ·
Las autoridades locales no pueden evitar las peleas pese a que estaban
advertidas
Graves incidentes violentos entre hinchas rusos y polacos, antes del
partido entre sus selecciones nacionales, obligaron a la policía a
utilizar un cañón de agua y gases lacrimógenos para dispersar a los
hinchas violentos de ambos combinados.
Con un fuerte dispositivo de seguridad en Varsovia, los hinchas
rusos habían iniciado a las 17:00 para caminar hacia el puente
Poniatowski, que cruza el Vístula, con cánticos de ánimo para sus
jugadores, como "Venimos aquí para ganar" o "Rusia, Rusia".
La policía les mantuvo protegidos de posibles incidentes durante
gran parte del recorrido, como el protagonizado por una decena de
aficionados polacos, que les lanzaron un petardo y profirieron insultos
contra los visitantes.
Cerca del estadio hubo nuevas disputas entre aficionados de
ambos países y la policía tuvo que intervenir con un cañón de agua y
gases lacrimógenos. Poco después anunció la detención de sesenta
hinchas, "de un lado y del otro". Hasta entonces la marcha de los
hinchas rusos había transcurrido con normalidad.
"Estamos preparados. Vamos a ganar 3 a 1", declaraba Yuri
Kharlamov, moscovita desplazado a Polonia para el partido. "Ya veremos
cuál es el resultado, pero nadie desea que el equipo anfitrión quede
eliminado en la fase de grupos", añadió su amigo Andrei Yasterov,
temiendo una ayuda arbitral al equipo de casa.
Según las autoridades polacas, unos 12.000 aficionados rusos
estuvieron el martes en Varsovia con motivo del partido, principalmente
en el estadio y la fanzone habilitada para los hinchas sin entrada en el
centro de la ciudad.
El partido había generado una gran expectación por las tensas
relaciones históricas entre los dos países y la rivalidad existente, que
se traslada también al fútbol.
El ministro polaco del Interior, Jacek Chichocki, había avanzado
por la mañana, horas antes de la marcha de los rusos y del partido en
el estadio Nacional, los datos del despliegue especial de agentes del
orden.
Los preparativos para este encuentro constituyen "el mayor
desafío" para la policía polaca por el temor a disturbios antes, durante
o después del partido, según el ministro.
"La policía de Varsovia tomó la decisión de desplegar más
patrullas en la ciudad. Puede ser que los policías realicen controles de
identidad", indicó Cichocki a los periodistas.
Se trata de pescar a las personas sobre las que pesa una
prohibición de ingreso al estadio, que no deben estar en Varsovia" el
día del partido, explicó.
En ese contexto, Cichocki recordó que la policía había
identificado a "la mayoría" de los hinchas rusos que había atacado con
puñetazos y patadas a voluntarios en el estadio de Breslavia, el
viernes, tras el triunfo de Rusia frente a República Checa (4-1).
"Algunos ya volvieron a su país, pero si la investigación prueba
que participaron en la agresión, van a ser enjuiciados, en cooperación
con las autoridades rusas", sostuvo el ministro.
Varsovia es capital de: Polonia.
Rio que pasa por Varsovia: Vistula
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